Buenos hábitos

Lo de “año nuevo, vida nueva” ha ido siempre conmigo. Me gusta empezar el año con buen pie y renovando con fuerza todos los hábitos que voy desdibujando a lo largo de los meses. Las cuatro patas de mi mesa: greens, skin, grown and self care. A ver si este año llegan a diciembre con la fuerza con la que empiezan. 

Eat your greens 

No me voy a atribuir méritos, esta es una recomendación de una recomendación. Y de quién sino que de Marta Handrich, una agenda personificada con un sin fin de sitios maravillosos y prometo que ni una recomendación suya me ha decepcionado. 

De esta última, Margarito, os confesaré que llevo más de un mes yendo a comer una vez por semana. No he probado comida tan sabrosa en ningún sitio. Una carta interminable con ingredientes sanos, naturales y equilibrados y en un local de ensueño, que nada tiene que ver con el precio de la carta, en la calle Félix Pizcueta. Me entran ganas de volver solo de pensarlo. 

La historia interminable

Espero que mi querida Niacinamida nunca lea esto, porque es realmente un imprescindible en mi vida, pero llevo desde hace un mes utilizando el aceite bioregenerador de Pai y la historia interminable contra las marcas de acné está llegando a su final. Eso y crema solar todos los días, por supuesto, ¿se puede amar mucho a algo y huir de él a la vez? Se puede 🌞

Mala herba

Leí este libro hace ya un tiempo, concretamente en cuarentena y, desde entonces, cada vez que me preguntan es el primero que recomiendo. Es uno de esos libros con los que consigues enganchar a la detestable gente que dejamos circular por el mundo diciendo que no les gusta leer. A los que sí os gusta la lectura a penas os durará una tarde y os puedo asegurar que os dejará unos días con esa sensación -que tanto busco- de ver el mundo con otros ojos. 

Nueva vida 

En esta oficina dicen: “cuando una mujer se corta el pelo es porque está esperando un gran cambio”. No sé si mi corte ha sido por el cambio -aprovecho para anunciar que, oficialmente, formo parte del team Handrich- pero, sin duda, es la mejor decisión que podría haber tomado, junto con la de quedarme en Handrich, claro. Cómodo y estiloso, también dicen por esta oficina que ya no hay vuelta atrás, pero los cambios son siempre para bien, ¿no?